Fui niña y jugué
por la anchas calles
del interior
donde nací.
Vi circos,
y allí trabajé;
pintaban mi rostro
de un malvado Pierrot.
Jugaba por los charcos
cuando la lluvia caía.
Fui niña y jugué.
Jugué con muñecas:
las más diversas.
Hoy regresé,
y las anchas calles
perdieron el polvo,
se convirtieron en
centros comerciales.
Los circos ya ni aparcen:
no queda espacio.
Hasta la lluvia cae
mucho más despacio.
De mis muñecas,
ni rastro.
Yo crecí ¡¡¡
Quién no!!!
Cleidiner, ha tanta coisa bela
nas tuas páginas:
tantas poesias lindas,
tantos quadros bonitos,
tantas biografias...
Tanto amor ao faze-las.
Mas do que mais gosto eu,
sabes do que é?
Dos teus poemas!
amiga, espero que gostes deste teu lindo poema,
que te envia um teu admirador da Espanha.